miércoles, 23 de enero de 2019

Un paseo al pueblo


Antonio había sido bien advertido por su madre antes de salir de casa. Visitarían a la prima de su padre, que ese día celebraba su cumpleaños. El niño ya extrañaba el canto de las aves cuando llegaron a la ciudad. Era solo la tercera vez que iba “al pueblo”, como le decían sus hermanas. Esta vez, ellas se habían quedado en casa y sería la primera vez que Antonio debería aprender a comportarse solo.
La casa se encontraba al centro, rodeada de otras casas tanto o más grandes que la que visitaban. Antonio se prometió pedir permiso para salir a jugar al jardín luego del almuerzo. Por lo menos allí se sentiría como en casa.
En la puerta, su madre volvió a advertirle que debía guardar silencio, responder a las preguntas de forma respetuosa, comer todo lo que le dieran y resaltó de forma encarecida que mantuviera sus manos lejos de los objetos valiosos o antiguos.
La tía Jacinta era una señora muy alta, como su padre, y al sonreír se le marcaban unas pequeñas arrugas en las esquinas de los ojos. La casa, por dentro, no era como Antonio se la imaginaba. Estaba llena de colores. Un blanco de fondo con hermosos cuadros y objetos de muchas formas. Nada de oscuridad, telarañas y tías enojonas. Ese sería un buen día.
El niño se dispuso a portarse muy bien para agradar a su tía Jaci, como le diría con cariño, en un futuro. Disfrutó mucho del almuerzo. Un puré con pollo arvejado; era una de sus comidas favoritas. A regañadientes comió la lechuga con quesillo y aceitunas; nunca había sido fan de las ensaladas.
Sin embargo, lo que esperaba con más ansias era el postre. Su parte favorita del almuerzo. Le sirvieron un huevo frito. Esperen. ¿Un huevo frito? ¿De postre? Antonio pensó que nunca le había pasado algo tan extraño en su vida. Bueno, aparte de esa vez que su compañera Sofía le besó la mejilla. Un momento extraño y asqueroso. Pero estaba claro que eso era un huevo frito. Veía la parte blanca por todo el plato y el círculo amarillento al centro. Como su madre le advirtió tanto antes, prefirió no preguntar y solo comer.
Con mucha decisión, Antonio se dispuso a romper la yema. Justo en el momento en que la cuchara la tocó, esta voló del plato, directo al suelo. Un momento de silencio y luego risas por doquier. Él solo miraba de izquierda a derecha, ya pensando en el dolor que sentiría por los golpes con la varilla.
-Toñito, ¿por qué lanzas el durazno? ¿No te gusta?
¿Durazno? Antonio miró la clara de huevo en su plato y la tocó. Su sorpresa fue mayúscula. No era clara de huevo, era crema de leche. ¿Durazno con crema? Ahí fue él quien rio a carcajadas. Tendría una gran historia que contar a sus hermanas, a sus amigos y a sus futuros hijos.

Siempre he entendido lo que me dicen cuando es claro. No sé leer entre líneas. No sé interpretar que me dicen gato, cuando dicen animal.
Espero algún día no fallar. Sé que no soy perfecta, pero intento dar lo mejor de mí 
Si no fue suficiente, lo siento.

sábado, 13 de octubre de 2018

Retiro

Como dijo Juan José Arreola: Hoy retiro todo de mí, todo de tu vida. Libero a las mariposas encerradas en mi estómago. Retiro mi aliento de tu oído. Olvido tu nombre y tus palabras en las noches. No nos volveremos a ver, a leer, a sentir. 
Te libero de mí, y por favor libérame de ti. 



"ARMISTICIO (Arreola) 
Con fecha de hoy retiro de tu vida mis tropas de ocupación. Me desentiendo de todos los invasores en cuerpo y alma. Nos veremos las caras en la tierra de nadie. Allí donde un ángel señala desde lejos invitándonos a entrar: se alquila paraíso en ruinas."

sábado, 25 de agosto de 2018

Una compra antes de volar

Los bordes del pasaporte me clavan en el bolsillo trasero del pantalón. En vuelo se retrasó, lo que se transforma en dos horas más lejos de mi nuevo horizonte. 
Cuando decidí alejarme de ti nunca pensé que terminaría en este aeropuerto, menos aún aquí, en esta entretenida tienda de sombreros. 
Tengo claro que los aeropuertos son un laberinto. Tengo claro que lo que haré es una locura. Y siempre tuve claro que alejarme de ti no funcionaría. 

̶ Señorita, ¿busca algo en particular? 
̶ Sí ¿Tiene un gorro que cubra mi rostro? 

Y allá voy, entre la gente, rogando para que los guardaespaldas de mi padre no me reconozcan. 


02/08/2018 
11:50 pm






*
Taller de escritura N°53 Literautas
Palabras: Pasaporte, horizonte, laberinto.
Reto: Que tenga lugar en una tienda de sombreros.

domingo, 5 de agosto de 2018

Ser aire

Tengo ganas de ser aire
y bailar entre tus pestañas.
Tengo ganas de ser aire,
que me respires y poder estar ahí, en ti.
Tengo ganas de ser aire
y viajar entre tus dedos, acariciar tus mejillas y silbar entre tus dientes.
Tengo ganas de ser aire
y llevarte el murmullo de mi canto, ese canto que una vez te dediqué.
Tengo ganas de ser aire
y pasear entre tu pecho y tu camisa, y moverme al compás de tus latidos.
Tengo ganas de ser aire
y estar en tu nariz, aunque no me veas, como al aire alrededor de ti.

05/08/2018

Susan E. Cáceres

martes, 31 de julio de 2018

Entrevista a un objeto

Hola a todos, me pidieron que hablara sobre lo que sucedía en un día a mi alrededor. Pues aquí les va uno de los tantos días emocionantes de mi vida. Una corta vida, por cierto. 

Aún no me alumbra el sol y escucho esa música tan particular. Se detiene. Ahí está sonando otra vez. Se detiene. Desde mi lugar escucho más música y ella canta. Se mueve de un lado a otro. Hasta que por fin sale. Él ya ha salido de su habitación y va a la pieza que está a mi lado izquierdo. 
Todos se pasean por aquí. Hasta que el lugar queda en silencio. Pasan unas horas. Otra mujer sale de su habitación. Afana por todos lados. Come, canta, cocina. 
Televisión encendida. Esta telenovela está realmente aburrida. Ni los nombres me puedo aprender. Más comida. Televisión. Los perros también quieren comer. ¿Y yo? 
Él vuelve con ella. Una ducha mientras él conversa sobre su día. Ella cena y me mira. Me observa detalladamente. Al parecer lleva días pensando en fotografiarme, antes de que muera, pero aún no lo hace. ¿Alcanzará a hacerlo? Debería, soy demasiado bella. Por eso me tienen aquí, por mi belleza. ¿Qué es más bello que una rosa roja? Es cosa de preguntarle a mi querido Principito. 



31 de julio de 2018

*Este fragmento fue escrito para una actividad en un curso sobre Escritura creativa en el aula: microcuentos.

miércoles, 18 de julio de 2018

Noticia

Nadie creerá la historia que vengo a narrarles hoy. Termina en noticia nacional, para bien o para mal.

Ellos se conocieron desde su creación. Quedaron cautivados con el brillo del otro, sus colores, capacidades y las grandes características que los “ofrecedores” decían a los que iban a visitarlos. Desde sus primeros pensamientos supieron que alguien iría a buscarlos a es lúgubre lugar, lleno de otros como ellos. Sin embargo, al pasar el tiempo, y al estar el uno junto al otro, los sentimientos nacieron. 
Grande fue su sorpresa cuando un matrimonio joven fue por él. Serían separados. A ella no la querían, era demasiado grande para todos. 

Al día siguiente, en todos los medios de comunicación citaban: 

“Dos vehículos se queman al interior de una automotora de Concepción” 



Susan E. Cáceres 

17/07/18


El tiempo

Ya hace más de 1 año
12 meses,
52 semanas,
365 días,
8.760 horas,
525.600 minutos,
31.536.000 segundos
Y billones de suspiros.

martes, 17 de julio de 2018

Respiro


Te me esfumas
pero aún respiro.
Te me escapas de las manos
pero aún siento tus caricias en mi mente.
No busco tu aroma, no lo conozco.
Tu voz cosquillea mi nostalgia.
Tu risa me golpea el estómago
y te siento en cada terminación sensorial.
Como en mis sueños, te siento.
Nuestra casa se desfigura.
Nuestra cama se deshace.

Pero
aún  
respiro

Respiro tu recuerdo,
tu voz,
tu mirada.
Aliento de tu sonrisa,
de tu respiración,
de tus palabras.

Te respiro,
en todo.
Ahí estás tú.

Susan E. Cáceres   30 de abril de 2018 01:42 pm/ 17 de julio de 2018 00:08 am

miércoles, 13 de junio de 2018

El blanco

Mis pies se hunden entre los cristales que invaden el suelo, crujen bajo mis pisadas, como un susurro. La luz me ciega y apenas puedo abrir mis ojos. Siento paredes rugosas a mi alrededor, que van alternando a medida que me muevo. Mi piel se eriza y el roce de la brisa duele. ¿Dónde estoy? 

La última vez que tuve conciencia fue cuando él me arropaba en mi cama. Y ahora un sinfín de sentidos que me ahogan. Hay tanto blanco que me abruma y no logro definir las formas que me rodean. Huele a agua. ¿Has sentido ese olor antes? Mucha agua. 

Todo es silencio. Crish, crish, crish. Son mis pisadas. Nada más. Silencio. 

Quiero volver a mi casa. Escuchar la música de la radio en la habitación contigua. Oler la tartaleta que cocina mamá. Volver a mi cama, llamarlo, sentir su calor, que me arrope de nuevo y ver sus ojos, aunque sea una última vez.

13/06/2018
Susan E. Cáceres